Buscar por TAGS:

RECENT POSTS: 

FOLLOW ME:

  • Facebook Clean Grey
  • Twitter Clean Grey
  • Instagram Clean Grey
  • VALENTINA MONTOYA ROBLEDO

“¿POR QUÉ ESTÁS "PUEBLIANDO"? ¡QUÉ TRABAJO TAN HORRIBLE TIENES!”

Cómo lo escribí en la entrada “Tu no pareces colombiana”, una gran parte del proceso de desprendernos de los estereotipos que nos llevan a discriminar a los demás pasa por aprender, leer y viajar. Muchos de esos viajes no se demoran más de treinta minutos, y conversaciones más allá de un "buenos días" nos pueden ayudar a entender a ese otro que vemos tan distante y a vernos reflejados en sus experiencias, sus miedos y sus esperanzas. Les dejo la entrada de mi amiga Susana, que ha sido una de las personas que me ha enseñado con su ejemplo y sus palabras la importancia de conectarnos con nuestras raíces campesinas:

Cada vez que en Colombia hablaba sobre mi trabajo, la gente me decía: "¿por qué estás “puebliando”? ¡Qué trabajo tan horrible tienes!" Y es que si eres de una cuidad en Colombia, decir voy a Aguadas, Caldas, a Jardín, Antioquia o a Socorro, Cundinamarca, es como decir me voy a otro país.

Llevo 8 años trabajado en café. Con estos comentarios y los prejuicios que tenía al principio, me sentía juzgada porque estaba fuera de la ciudad, en los pequeños pueblitos hablando con gente "sencilla", y no en una oficina en la “70” haciendo reuniones con gente “importante”. Hoy en día el campo colombiano es todo para mi, representa mi país, los valores que respeto y la gente trabajadora que admiro. Me siento orgullosa de los cafeteros y de las personas que trabajan el campo, porque respetan la tierra, guardan nuestras tradiciones y porque a veces nos enseñan más de lo que aprendemos en las ciudades sobre el respeto y la igualdad.

Para mí los pueblos son tan o más colombianos que La 93 o el Parque Lleras. Es donde está la cultura colombiana que exportamos y de la que nos sentimos “orgullosos” fuera del país; donde están los bailes, la comida típica, las tienditas, las mulas, las ferias, los tambores, la "autenticidad" colombiana. Porque eso sí, en la ciudades se la pasan copiando la “cultura” colombiana, con una chiva de colores que negociamos con los turistas extranjeros a 5 dólares.

Increíble es como muchas de las personas de las ciudades que conozco no se toman la molestia de conocer un país que es increíblemente rico e interesante y que quienes terminan conociéndolo son los extranjeros que se apasionan por viajar por Colombia. En Europa, la gente no para de decirme que quiere ver Caño Cristales, ir a la Zona Cafetera, visitar el Parque del Cocora y el Tayrona. Estos extranjeros terminan queriendo y conociendo mucho más de lo que muchos se aventuran a ver en Colombia. Nosotros preferimos ir a Miami porque lo consideramos más a la moda. Lo digo porque antes de conocer lo que para mí ahora es la verdadera Colombia, pensaba y hacía lo mismo.

Sobretodo, me preocupa que el país aún no invierte lo suficiente en el campo. Cuando visito las fincas de café Colombiano (¡el mejor del mundo! como muchos chicanean) veo caras de amabilidad, franqueza, orgullo y muchísimo trabajo. Veo también las condiciones con las cuales muchos de los campesinos viven: violencia, agua impotable, dificultad para ir al colegio (y ni pensar en la universidad), hospitales que están lejos, derrumbes y carreteras destruidas.

La falta de inversión casi dolorosa que genera pocas oportunidades es uno de los factores que lleva a que los campesinos se vayan a vivir a las ciudades, donde al parecer la gente se esfuerza por olvidar el campo. Al final esta situación se convierte en un ciclo de destrucción de valor: desinversión, pobreza, migración y olvido del campo, y construcción de una Colombia urbana. Pero Colombia es un país campesino y de alta producción agrícola, esta es la realidad.

A mis amigos en las ciudades, con quienes crecí y a los que tanto quiero, quisiera desearles solamente una cosa: que puedan hacer lo que tanto me gusta hacer a mí, ir al campo y conocer Colombia; pero no sólo a hacer turismo sino a conectarse con ese campesino con el que tienen más en común de lo que se imaginan. Hoy mi trabajo es el motor de mi vida: trabajar por que los caficultores tengan mejores condiciones, conocer sus costumbres y pensar en conjunto en cómo mejorar, buscar inversión en el campo y construir una Colombia más justa y libre. Ojalá no se queden en lo superficial mirando por encima del hombro a quien tiene las manos "entierradas"; y los felicito si ya han salido de las burbujas de las ciudades para explorar los pueblos cafeteros, montar en chiva, ir a fondas, y caminar por los cafetales colombianos. Después de todo, este no es un privilegio que tiene todo el mundo.

© 2023 by Closet Confidential. Proudly created with Wix.com

  • b-facebook
  • Twitter Round
  • Instagram Black Round
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now