Buscar por TAGS:

RECENT POSTS: 

FOLLOW ME:

  • Facebook Clean Grey
  • Twitter Clean Grey
  • Instagram Clean Grey
  • VALENTINA MONTOYA ROBLEDO

“NUESTRA MEJOR ARMA ES LA PAZ” –Nelson Mandela-


Vengo de una familia manizaleña, conservadora, y uribista; y este post sé que va a poner una piedra en el zapato a más de una persona cercana a mi corazón. Tengo que aclarar que no soy Santista, nunca lo he sido, nunca he votado por él y creo que no lo haría. Y por eso precisamente me he lanzado a escribir sobre la paz sin defender a Santos. Porque para mi definitivamente la paz no es una persona sino un ejercicio del día a día. La paz pasa por esta conversación que hoy entablo con la sociedad y con mi propia familia desde el amor y el respeto, sin matarnos por pensar diferente.

Muchos dirán que soy una ilusa, una persona que vive pegada de los libros y que no ha vivido en carne propia el conflicto colombiano, que por eso mismo no entiende las implicaciones de la paz que se negoció en La Habana. Otros dirán que soy una vendida, una de esas académicas que nunca ha sufrido de hambre ni de violencia, que por estar en la torre de marfil “se volvió una izquierdosa como todos los académicos”. Yo lo veo diferente, yo defiendo mi sueño de una sociedad mejor que aquella en la que he vivido durante los últimos 30 años. No espero que todos estén de acuerdo conmigo, sólo que respeten mi derecho a sentir diferente.

Sé que muchos tienen miedo de “la tal paz”. Entiendo ese miedo. He visto en los ojos de las mujeres desplazadas de Mampuján el terror de los paramilitares que las hicieron salir de sus hogares sin más pertenencias que una olla y una muda de ropa. He visto el dolor de personas que me han contado del secuestro de sus abuelos o tíos por parte de una guerrilla indolente. He hablado con desplazados de Ituango que salieron amenazados por las FARC dejando una finca montada. He oído a las empleadas domésticas que me han contado como hombres con armas las hicieron salir en la mitad de la noche hacia una ciudad árida en el que ya no ven crecer sus matas ni sus gallinas. He sentido ese miedo desde que era muy chiquita en la voz de mi papá que no cree que se pueda negociar con guerrilleros que tanto daño han hecho.

Sé del miedo del que hablan no sólo por sus historias sino porque yo también he vivido en un país en el que coger carretera de noche era impensable y lo sigue siendo en muchas zonas. Un país en el que he visto cientos de tractomulas con letreros de las FARC. En el que una de mis preguntas favoritas cuando era niña era saber cómo diferenciar a un soldado de un guerrillero si se me aparecía. Tan fuerte ha sido ese miedo que se ha convertido en un profundo dolor. Uno de los momentos que desencadenó mi deseo de trabajar por los derechos humanos fue la imagen de los soldados en “jaulas de pollos” secuestrados por las FARC. Nunca he sido indiferente a ese miedo.

Tuve la oportunidad de estar en Suráfrica por dos meses este año. Allí me empapé de una historia que en cierta medida se parece mucho a la colombiana: Desigualdad profunda, violencia, una sociedad altamente dividida y polarizada. Una diferencia notable es la figura de un líder que en Colombia no tenemos: Mandela. Lo interesante es que este mismo líder que el mundo entero admira fue un terrorista. Estuvo 27 años en la prisión. Fue violento y combativo. No fue un ángel que bajó del cielo sino un ser humano de carne y hueso que cometió muchos errores. Mandela salió de la cárcel a unir esfuerzos por una sociedad mejor. Cómo el mismo lo dijo: “No soy un santo. Al menos que para ti un santo sea un pecador que simplemente sigue esforzándose”.

Sudáfrica se dio la oportunidad de reescribir su historia. Los sudafricanos llevan más de 20 años apostándole a la esperanza y no al miedo. Eso no quiere decir que el país sea un paraíso. Se enfrentan a las consecuencias de la profunda desigualdad histórica, al choque entre diferentes razas, al machismo, a las raíces de su propio conflicto nacional, a la corrupción, entre otras. Allí también muchos tienen miedo. Lo que es diferente y más valioso que en Colombia, es que Sudáfrica se ha convertido en un país en el cual las personas se toleran cada día más, son capaces de convivir en medio de profundas diferencias. Esa capacidad de hablar en lugar de disparar es el inicio de lo que para mi puede implicar esta paz en Colombia. Es una paz imperfecta, llena de desafíos, pero ¿qué proceso de justicia transicional no lo es?

Respeto a quienes escogen el NO. Están en su derecho de ejercer el voto democráticamente de acuerdo con sus convicciones y sus emociones. De verdad espero no estar equivocándome con un SÍ profundamente amparado en mi esperanza de un país mejor. Yo soy de las que cree que uno no debería dejar que el miedo sea el determinante de su destino.

Seguiré trabajando en la paz desde lo que hago, más allá de lo que se decida frente a los actuales acuerdos de La Habana. Una paz desde la igualdad de oportunidades y la humanidad de todas las personas sin importar si tienen alguna discapacidad, si son gays, negros, blancos, ricos o pobres, transgénero, mujeres o campesinos. Una paz que se hace, en la medida de lo posible, poniéndose en los zapatos del otro.

© 2023 by Closet Confidential. Proudly created with Wix.com

  • b-facebook
  • Twitter Round
  • Instagram Black Round
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now